Detalles sobre la investigación judicial
La indagación judicial abierta a raíz de la muerte del anestesista Alejandro Zalazar ha puesto en el centro de la atención a Delfina Lanusse, una joven médica que, hasta hace poco, trabajaba en el sistema hospitalario del Hospital Italiano en Buenos Aires. Su nombre se menciona junto a otros profesionales del área de Anestesiología en el contexto de una pesquisa que investiga la posible sustracción de anestésicos de uso exclusivo hospitalario, como propofol y fentanilo, que habrían terminado en manos privadas para fines recreativos.
El cargo y el péndulo de su carrera profesional
Actualmente, Lanusse está imputada por administración fraudulenta y ha sido citada por el fiscal que lleva la causa. Desde septiembre de 2023, ejercía como residente de tercer año de Anestesiología en el Hospital Italiano, participando a jornada completa. Su educación formal la obtuvo en la Universidad Austral, donde no solo completó su carrera, sino que también participó en prácticas vinculadas a procedimientos anestésicos.
Durante su tiempo en la universidad, Lanusse realizó una rotación clínica en anestesiología que abarcó desde marzo de 2021 hasta septiembre de 2023, acumulando aproximadamente 500 horas de observación y experiencia en procedimientos quirúrgicos junto a otros anestesiólogos. Además, ejerció funciones como tutora académica en materias como Fisiopatología y anteriormente en Inmunología.
Las conexiones personales en la trama
Un aspecto a considerar en su trayectoria es su relación con Chantal Leclercq, una amiga y colega que también formó parte de la Universidad Austral, donde ambas coincidieron. Leclercq continuó su carrera en Anestesiología en el Hospital Rivadavia, donde conoció a Zalazar, el anestesista cuyo fallecimiento desencadenó la denuncia.
El trasfondo de la denuncia
La investigación judicial comenzó el 23 de febrero con la denuncia presentada por el Hospital Italiano debido a la falta de anestésicos. Al momento de dicha denuncia, la muerte de Zalazar ya había suscitado preocupaciones, ya que en su domicilio se incautaron medicamentos y elementos inyectables que pertenecían al hospital. Esto llevó a la Policía de la Ciudad a realizar allanamientos el 12 de marzo, en los cuales se obtuvieron evidencias que apuntan a la sustracción de medicamentos.
Indagatoria y repercusiones mediáticas
En su declaración, Lanusse realizó un descargo verbal y mencionó que presentará su defensa por escrito. Fuentes judiciales informan que en su comparecencia presentó cuestiones personales y trató de posicionarse como víctima sin aportar información clave relacionada con el caso.
Paralelamente, la investigación se ha visto influenciada por la circulación de un audio de WhatsApp que se refiere a reuniones llamadas “Propo fest”, donde supuestos profesionales habrían utilizado anestésicos recreativamente. Aunque el audio no forma parte del expediente judicial, la fiscalía está considerando esta información y su relación con lo que se ha denominado “viajes controlados”.
Situación jurídica de Lanusse
Aunque por el momento, la hipótesis de “viajes controlados” no ha sido formalmente incorporada como una imputación, se encuentra en el contexto de las investigaciones más amplias sobre el posible desvío de anestésicos del entorno hospitalario. La naturaleza de estos fármacos, aunque legales, no encuadra en delitos de narcotráfico, y las infracciones podrían ser clasificadas como hurto o administración fraudulenta, con penas de hasta seis años de prisión.
Hasta ahora, la situación de Lanusse sigue bajo examen en el marco de una investigación que busca clarificar el proceso de acceso y uso indebido de anestésicos, revelando un conflicto entre el funcionamiento del sistema de salud y las prácticas que podrían implicar un desvío de insumos esenciales.




















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