Sociedad

De una infancia complicada en África a una exitosa peluquería en La Plata: la historia de Jenny Mavinga, participante de Gran Hermano

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Una historia de resiliencia

Jenny Mavinga, participante del exitoso reality Gran Hermano Generación Dorada (Telefe), no solo destaca por su carisma, sino por una vida marcada por la resiliencia. Nacida en la República Democrática del Congo, actualmente es propietaria de una próspera peluquería en el corazón de La Plata, fruto de años de esfuerzo en el país.

Su llegada a Argentina

La llegada de Mavinga a Argentina ocurrió casi por azar, motivada por un romance con un joven argentino, con quien tuvo dos hijas. Aunque al final de esa relación se sintió desilusionada en el amor, su destino tomó un giro inesperado a través de una aplicación de citas, donde conoció a Damián, quien hoy es su pareja y el propietario de Afro Hair La Plata.

Una increíble trayectoria

Damián abrió las puertas de su negocio para compartir su historia: “No entiende cómo los argentinos se quejan tanto. Ella ha pasado por mucho y tiene un mensaje poderoso que puede resonar con muchos, mostrando cómo salió adelante tras una infancia dura”.

Mavinga llegó a Argentina a los 17 años y comenzó su trayectoria laboral como cargadora de carritos en La Salada. Luego, junto a su exnovio, logró establecer un pequeño negocio de ropa que le permitió seguir creciendo y, tras su separación, poder cumplir su sueño de abrir su propia peluquería.

Una infancia difícil

La infancia de Mavinga fue marcada por el sufrimiento. A la edad de cuatro años, tras la muerte de su madre, quedó bajo la custodia de su padre. Sin embargo, a los siete años fue secuestrada por una tía que la sometió a trabajo forzado. En sus propias palabras, “A los 7 años fui secuestrada por mi tía materna. Me maltrató“. A los 15 años decidió escapar de esa situación, comenzando a trabajar como moza, a pesar de las adversidades que enfrentó.

Amor y nuevas oportunidades

La vida de Mavinga dio un giro tras trasladarse a Francia, donde trabajó como modelo, lo que la llevó eventualmente a Argentina. “A los 15 años conocí a mi primer marido. A los 17 me vine con él“, recuerda Mavinga sobre su juventud. Sin embargo, tras una larga relación, no esperaba volver a enamorarse hasta conocer a Damián a través de una app, donde ambos se cruzaron en múltiples ocasiones.

El hogar y el trabajo de Jenny

Ahora, Mavinga está dedicada a potenciar su negocio, Afro Hair LP, que gestionaba antes de ingresar a la casa de Gran Hermano. Ella misma ha estado construyendo su sueño en el ámbito de la peluquería, especializándose en pelucas y trenzas africanas. “Ella está en el negocio hace como 10 años” comentó Damián, quien se encarga de su salón mientras ella está en el programa. Mavinga es muy apreciada en su comunidad por su trabajo y, tras su notoriedad en redes sociales, ha visto un aumento significantivo en su clientela.

El impacto en su familia

Las dos hijas de Mavinga, de entre 12 y 14 años, han estado al tanto de cada paso que su madre ha dado en el reality. Inicialmente, una de ellas mostraba dudas sobre la popularidad de su madre, pero pronto se engancharon con el programa, conversando entusiasmadamente sobre su experiencia con los demás concursantes. “La menor está feliz desde el primer día”, afirma Damián, resaltando el apoyo de la familia en este nuevo desafío de Mavinga.

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