La conexión humana con el agua
Marcos Rodriguez Sierra, quien dejó su hogar en Buenos Aires a fines de 2018, tomó la decisión de mudarse a Mar del Plata para estar más cerca del mar. Tras un año viajando casi cada fin de semana a la costa, sintió que era imprescindible para él residir en un lugar donde pudiera practicar surf diariamente. “Recuerdo volver a la ciudad un domingo y pensar ‘yo me quiero quedar’. Al llegar a la oficina, en lugar de revisar mi correo electrónico, abría las cámaras en vivo del mar para ver a cuatro personas metiéndose al agua y deseaba ser uno de ellos”.
La evidencia científica del agua y la salud
El vínculo entre los seres humanos y el agua tiene raíces profundas, desde los antiguos baños romanos hasta la tranquila contemplación del mar al atardecer. Este elemento ha sido históricamente relacionado con la renovación y el bienestar emocional. La influencia del agua no solo es intuitiva; numerosos estudios respaldan que su contacto beneficia tanto la salud física como mental. Wallace J. Nichols, un biólogo marino y autor de “Blue Mind: La sorprendente ciencia que demuestra cómo estar cerca, dentro, sobre o bajo el agua puede hacerte más feliz, más saludable, más conectado y mejor en lo que hacés” (2014), destaca que el entorno acuático reduce el estrés, potencia la creatividad y mejora el bienestar general.
Nichols introduce dos conceptos clave: el “Red Mind“, asociado con el estrés crónico y la hiperactividad de la vida moderna, y el “Blue Mind“, que evoca calma, relajación y enfoque.
Investigaciones sobre la salud mental
La neurociencia respalda que los entornos acuáticos propician respuestas neuroquímicas favorables, incrementando los niveles de dopamina, serotonina y oxitocina —hormonas vinculadas al placer— y disminuyendo el cortisol, relacionado con el estrés. Un estudio del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad de Exeter indica que vivir cerca del mar mejora la salud mental. De manera similar, una investigación de la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda mostró una conexión entre la proximidad al agua y pensamientos positivos, así como un mejor estado de bienestar.
La psicóloga Mariana Kerestezachi (M.N. 47.483) ha destacado que el contacto con el mar puede actuar como un recurso terapéutico. Tras trasladarse a una ciudad costera y experimentar personalmente los efectos beneficiosos de vivir cerca del agua, menciona estudios que demuestran que nadar de dos a tres veces semanales durante 30 minutos mejora el estado emocional y disminuye el riesgo de depresión.
Ventajas del entorno acuático
- Disminución del estrés y mejora de la calidad del sueño.
- Menor incidencia de enfermedades crónicas, como condiciones cardiovasculares y diabetes tipo 2.
- Mejora de condiciones respiratorias como asma y alergias.
- Estimulación de la neuroplasticidad y recuperación de la fatiga mental.
- Aumento de la creatividad, la introspección y el bienestar emocional.
El proyecto BlueHealth, de la Unión Europea, reveló que quienes residen cerca de espacios acuáticos hacen más actividad física, tienen menos enfermedades y reportan niveles más bajos de presión arterial y cortisol. Además, se concluyó que los ambientes acuáticos favorecen el sueño y generan una sensación de tranquilidad y seguridad.
La relación entre el agua y la creatividad
Nichols explica que estar en proximidad al agua facilita desconectar del ruido mental y activa la Default Mode Network, una red neuronal que se activa durante pensamientos creativos y reflexiones profundas. Investigaciones realizadas en la Brighton and Sussex Medical School destacan que los sonidos naturales, como el de las olas, estimulan áreas del cerebro relacionadas con la percepción emocional.
El autor también señala que el agua fomenta comportamientos sociales positivos, como la empatía y la cooperación, sirviendo como un refugio emocional en momentos de duelo o depresión. La geógrafa Catherine Kelly, también autora de “Espacios Azules“, respalda esta perspectiva y refiere que la terapia acuática puede ayudar a procesar traumas emocionales.
La maravilla de la inmensidad del agua
La experiencia de relacionarse con cuerpos de agua puede inducir un “estado de flujo”, en el cual la concentración mental se incrementa y las inquietudes se disipan. Ricardo Gil da Costa, neurocientífico y CEO de Neuroverse, señala que esto es fundamental para el descanso mental. El asombro que produce la vastedad del mar también tiene efectos terapéuticos: disminuye el ego, mejora la concentración y ayuda a poner las cosas en contexto.
Kerestezachi, quien afirma que actualmente su forma de terapia es visitar el mar, recuerda que en su práctica clínica colaboraba con un psiquiatra que recomendaba nadar tres veces por semana como parte de un enfoque integral para tratar la depresión. “La ciencia respalda lo que muchos ya sentimos: el agua transforma nuestra mente y nuestro cuerpo”.


















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