Economía

Aumento alarmante del impuesto sobre la renta agrícola en Argentina

0

Impacto de la guerra en el agro argentino

La guerra en Medio Oriente ha comenzado a manifestarse de forma contundente en la economía del sector agropecuario en Argentina. Un reciente informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) destaca que la participación del Estado en la renta agrícola ha ascendido nuevamente, llegando al 62,5%. Este incremento se produce en un contexto de aumento de costos, disminución de márgenes y presión tributaria creciente.

Cifras alarmantes

De acuerdo al Índice FADA de marzo de 2026, se ha observado un aumento de 6,1 puntos porcentuales en comparación con diciembre del año pasado. En específico, por cada $100 generados por una hectárea agrícola, $62,5 son destinados al pago de impuestos de diferentes niveles.

Este significativo incremento está ligado al impacto de la situación internacional sobre los costos de producción, especialmente la tensión en el estrecho de Ormuz, vital para el tránsito de la urea, que representa el 50% de la producción mundial. Esto, a su vez, ha llevado a un aumento en los precios de los fertilizantes, un insumo crucial para la agricultura.

La economista jefa de FADA, Nicolle Pisani Claro, explicó: “Esta edición está más que nunca marcada por la coyuntura nacional e internacional: suba de costos como el combustible que impacta en los fletes, actualizaciones de impuestos provinciales y baja rentabilidad”.

El Fertilizante y Otros Aumentos de Costos

El encarecimiento de la urea, que ha aumentado un 43% desde diciembre y 39% en comparación interanual, ha afectado especialmente a cultivos que dependen en gran medida de la fertilización, tales como el trigo y el maíz. A esto se suma la situación crítica por la actualización de impuestos provinciales y tasas municipales que, debido al ajuste de precios de inicio de año, se combinan con una renta agrícola más ajustada.

“El aumento del Índice es una combinación de dos factores: el aumento de los costos de producción y la actualización de impuestos provinciales y tasas municipales”, añadió Pisani Claro. Por su parte, la economista de FADA, Antonella Semadeni, comentó que este aumento en los costos y la presión fiscal, aunque los impuestos no cambian significativamente, representa una carga mayor sobre una renta que disminuye.

Diferencias Regionales

El informe presenta variaciones notables entre distintas provincias. Mientras el promedio nacional es del 62,5%, en Entre Ríos el indicador asciende a 67,6%, en Buenos Aires se sitúa en 60,4% y en Córdoba en 60,2%. Santa Fe muestra un 57% y San Luis un 55,7%.

El análisis detallado por cultivo refleja la disminución general de la rentabilidad. En el caso de la soja, el Estado se queda con el 61,6% de la renta, mientras que en el maíz el porcentaje es del 56,8% y en girasol se eleva al 80,3%. Sin embargo, el cultivo que enfrenta la situación más crítica es el trigo, donde la carga impositiva alcanza el 104,4%, lo que indica que los productores no son capaces de cubrir ni siquiera los impuestos con los ingresos generados por la actividad.

Problemas Adicionales

Este escenario crítico significa que los ingresos procedentes del cultivo de trigo no son suficientes para afrontar la carga impositiva, tal como advirtió Fiorella Savarino, economista de la institución. Este contexto es especialmente preocupante a menos de dos meses de la siguiente siembra, considerando que en el último ciclo, el trigo aportó una cosecha récord de 29,5 millones de toneladas, según la Bolsa de Comercio de Rosario.

Por otro lado, el incremento en los precios no solo afecta a los fertilizantes. Los insumos han incrementado sus precios, lo que ha sido señalado por Luz Silvetti, economista de FADA, como un problema adicional que presiona los costos de producción. Los impuestos provinciales y municipales han pasado del 6,4% del total a finales de 2025 a un 9,7% en este año, con aumentos promedios del 79% en el Impuesto Inmobiliario Rural y aproximadamente del 32% en tasas municipales. Adicionalmente, los salarios han aumentado un 33%, superando considerablemente la inflación esperada.

Ana Ibáñez, neurocientífica, afirma: “La capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones se mantiene siempre”

Previous article

Cómo organizar tu vestidor para el cambio de temporada y optimizar espacio

Next article

You may also like

Comments

Comments are closed.

More in Economía