Un cambio de paradigma en el sector inmobiliario
En los últimos cinco años, ha quedado claro que el antiguo concepto del “ladrillo” como un activo inmutable ha quedado atrás. Los recientes proyectos inmobiliarios no sólo valoran la calidad constructiva o la ubicación, factores que se han convertido en commodities en muchos casos, sino que ahora enfatizan la sofisticación de lo que se denomina la “capa blanda”. Esta capa incluye servicios, tecnología y la curaduría de experiencias que actúan como el lazo que conecta a las personas con los espacios que habitan.
Ecosistemas de uso mixto
Estamos presenciando una convergencia sin precedentes, donde las antiguas barreras entre vivir, trabajar, comprar y descansar están desapareciendo. En este nuevo entorno, el valor del metro cuadrado no se mide únicamente por su altura, sino por la calidad de su gestión. Aquí, la figura del Hospitality Manager ha tomado una relevancia considerable, convirtiéndose en el verdadero arquitecto de la rentabilidad y de la comunidad.
La tendencia de la “hotelización”
Uno de los fenómenos que marcará el mercado durante los próximos cinco años es la “hotelización” de diversos tipos de activos. Las oficinas deben ofrecer las mismas comodidades que un hotel de cinco estrellas para justificar el desplazamiento de sus empleados; mientras que las residencias buscan servicios a la carta y el sector retail necesita proporcionar experiencias de compra que compitan con la oferta digital.
A hora, no es suficiente con gestionar edificios; se debe administrar ecosistemas completos. Un desarrollo que no incorpore tecnología como acceso biométrico y gestión de servicios a través de aplicaciones podría quedar obsoleto rápidamente.
Hacia un Placemaking regenerativo
Para 2030, la sostenibilidad dejará de ser un simple distintivo y se convertirá en un requisito indispensable. Los desarrollos vanguardistas incorporan el bienestar físico y mental como un elemento estructural. Esto se traduce en edificios que no solo reducen el consumo energético, sino que además devuelven salud a sus ocupantes mediante un diseño biofílico, servicios de bienestar y espacios que fomentan conexiones humanas genuinas.
Este enfoque es lo que se conoce como Placemaking: crear lugares donde la gente desee estar, en lugar de lugares donde deba estar. El valor del activo inmobiliario estará intrínsecamente ligado a la vibración de su comunidad.
El papel del gerente de activos
La complejidad de operar en estos “distritos de estilo de vida”, donde coexisten hoteles, residencias, comercios y oficinas, demanda un nivel de especialización que va más allá de la gestión convencional. Se requiere una visión de Hospitality Management que logre alinear los intereses financieros de los inversionistas con la experiencia del usuario.
El futuro del sector inmobiliario pertenecerá no solo a quienes construyan edificios imponentes, sino también a aquellos que logren orquestar la vida dentro de ellos.
El autor es CEO de Waves, una de las principales compañías argentinas en la gestión, operación y administración de activos inmobiliarios de clase A/A+, tanto en superficie total como en cantidad de propiedades gestionadas.


















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