Un cambio de dirección en el INDEC
Luego de la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, su sucesor, Pedro Lines, ha comenzado a explorar varias alternativas para actualizar el índice de inflación. Esta situación se produce tras la suspensión del nuevo índice de inflación, que había sido motivo de controversia y cuestionado por el Fondo Monetario Internacional.
Lavagna dejó el cargo el 2 de febrero, justo dos días antes de que se anunciara una inflación del 2,9% en enero, cifra que representa el incremento más elevado en un periodo de ocho meses. Su intención original había sido implementar un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) basado en la *Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo)* de 2017/2018. Este plan, acordado con el FMI, fue postergándose hasta que finalmente el Presidente decidió suspenderlo.
Opciones en análisis
Actualmente, Lines está evaluando diversos enfoques, además del índice que se elaboraría con la asistencia del FMI, un proceso que podría extenderse hasta cuatro años. Una de las alternativas implica la creación de una nueva canasta de consumo correspondiente a 2027, ya que la encuesta de 2017 presenta un desfase significativo de diez años.
Otra propuesta en consideración es la adopción de un “modelo español” de IPC dinámico, que se basa en datos nacionales, consumo y estadísticas comerciales. Este modelo tiene la ventaja de que los ponderadores se ajustan casi anualmente, lo que permitiría una adaptación más rápida a los cambios en el consumo.
Fuentes del INDEC indicaron: “Se están analizando diversas opciones. Cuando tengamos novedades, las comunicaremos a través de nuestros canales institucionales habituales”.
Colaboración y ajustes
Lines ya ha mencionado en reuniones privadas su intención de discutir con Luis Caputo la necesidad de revisar el IPC, y en días recientes ha mantenido conversaciones con distintos expertos, incluyendo a José María Donati, director de estadísticas de la Ciudad, para fortalecer la colaboración técnica.
Esta revisión también surgió tras la visita de una misión del FMI a Argentina en febrero, donde los técnicos solicitaron aclaraciones sobre la suspensión del índice previamente preparado. En recientes encuentros, se sugirió la posibilidad de “armonizar” el indicador de inflación con el de la Ciudad de Buenos Aires.
El INDEC recopila precios en 39 aglomerados urbanos en todo el país, donde Gran Buenos Aires representa casi el 50% del peso total. Aunque la Ciudad ha propuesto que el INDEC utilice datos de su instituto estadístico para ahorrar recursos, dentro del organismo hay dudas sobre esta estrategia, ya que podría limitar el control sobre los precios en la región más significativa del país.
Perspectivas de un nuevo IPC
El director del Observatorio Social de la UCA, Agustín Salvia, recomienda dejar de lado la actual canasta y activar la que ya está preparada, pues esto sería lo más eficiente hasta que una nueva canasta esté lista. Sin embargo, expresa sus reservas sobre la implementación del modelo dinámico, señalando que “no es fácil porque requiere una economía formalizada, que no es nuestro caso”. La opción más viable sería aplicar el sistema ya disponible y extender su vida útil durante cinco años mientras se lleva a cabo una nueva encuesta.
Asimismo, el investigador de la Universidad Torcuato Di Tella, Martín Rozada, considera que descartar la ENGHo 2017/2018 sería un error. Aunque apoya la idea de una nueva encuesta, señala que el proceso es complejo y puede llevar hasta seis años para completar. Esto incluiría el trabajo de campo, el procesamiento de datos y la definición de la nueva canasta, lo que podría significar que un IPC actualizado estuviera listo entre 2031 y 2032.
Respecto al modelo español, Rozada indica que el método de actualización anual de los ponderadores dentro de las categorías es complejo de implementar en Argentina, debido a la falta de financiamiento necesario para llevar a cabo tal tarea.



















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