Análisis de los acuerdos comerciales recientes de Trump
En las semanas recientes, Donald Trump ha establecido nuevos acuerdos comerciales con Argentina e India, lo que permite a ambos países disfrutar de un alivio parcial en los aranceles, mientras facilitan la importación de productos estadounidenses para sus ciudadanos. Esta situación ha suscitado reacciones inmediatas en los países implicados. Por un lado, en India, los sindicatos de agricultores han condenado el acuerdo, calificándolo como una “rendición total”, mientras que un político de la oposición ha advertido que la nación podría transformarse en “un vertedero” de productos extranjeros.
Reacciones en el contexto global
Este debate no se limita a India. Según *The Economist*, el ex primer ministro de Francia ha calificado el pacto entre la Unión Europea y Estados Unidos como un acto de “sumisión”. A medida que estos procesos avanzan, el análisis de diferentes voces sugiere que los compromisos asumidos por los socios comerciales de Estados Unidos tendrán un impacto considerable. Por ejemplo, Indonesia ha comenzado a relajar las restricciones a la exportación de níquel, mientras que la Unión Europea está reduciendo las barreras arancelarias y no arancelarias, e India está abriendo su comercio agrícola.
Este tipo de cambios estructurales, según el mismo informe, superarán la duración de los tratados, beneficiando a aquellos que más han cedido en las negociaciones. Aunque Trump no ha logrado cumplir con su objetivo de 90 acuerdos en 90 días, Estados Unidos ha avanzado en la formalización de varios tratados que han rediseñado el panorama comercial.
Acuerdos concretados
Estados Unidos ha cerrado cinco acuerdos recíprocos, que incluyen los de Camboya, Malasia y Argentina. Además, se han firmado cerca de una docena de “marcos” menos vinculantes con socios como la Unión Europea e India. Estos documentos, a menudo breves, contienen declaraciones poco concretas que prometen “intentar debatir” cuestiones futuras. Ninguno de estos acuerdos ha sido aprobado por el Congreso estadounidense ni cuenta con mecanismos de cumplimiento obligatorio o sistemas claros para la resolución de disputas. Sin embargo, la redefinición del acceso al mercado estadounidense es innegable.
- Malasia y Camboya son aquellos países que más concesiones han ofrecido.
- Ambos países eliminaron aranceles sobre productos estadounidenses y suavizaron regulaciones sanitarias.
- Malasia incluso se comprometió a replicar los controles de exportación de Estados Unidos frente a terceros países, en particular China.
Desde la otra perspectiva, los socios con mayor capacidad de presión, como la UE, Japón, Corea del Sur y Taiwán, han conseguido condiciones más favorables. Controlan cadenas industriales y tecnologías críticas, incluyendo semiconductores, y han logrado una reducción sustancial de aranceles sobre productos como automóviles y medicamentos.
Posiciones intermedias y beneficios potenciales
Por su parte, India se ha ubicado en una posición intermedia, abriendo solo sectores específicos y fijando una tarifa recíproca del 18%. En contrapartida, se concederá un acceso más amplio para productos industriales estadounidenses, incluyendo algunos políticamente sensibles, como el maíz genéticamente modificado.
Los análisis de *The Economist* destacan que tanto Argentina como Reino Unido han obtenido el mejor acceso al mercado estadounidense con mínimos compromisos. Ambos países disfrutarán de aranceles limitados al 10% y exenciones ventajosas, como el permiso para que Argentina exporte grandes volúmenes de carne vacuna sin impuestos, mientras que las empresas británicas podrán vender hasta 100 mil automóviles anuales con ese mismo arancel.
Desde una perspectiva mercantilista, donde se ven los déficits como fracasos y los superávits como logros, Trump aparece como el beneficiario. Estados Unidos ha asegurado un mayor acceso para sus exportadores y ha firmado compromisos para eliminar barreras no arancelarias, así como promesas de inversiones significativas. Este marco incluye además cooperación en controles sobre las exportaciones y prácticas comerciales desleales de terceros países, especialmente China, expandiendo la influencia regulatoria estadounidense más allá de sus fronteras.
Sin embargo, es crucial considerar que las nuevas tarifas impuestas por Washington incrementan los costos para los consumidores estadounidenses y limitan la competencia local. Para sus socios comerciales, la apertura forzada de mercados, junto con la reducción de barreras arancelarias, podrían al fin resultar en beneficios a largo plazo que van más allá de lo inicialmente percibido.




















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