Violencia en el encuentro de la Copa Bolivia
Una trifulca intensa marcó el partido de cuartos de final de la Copa Bolivia, donde se enfrentaron los equipos Real Oruro y Blooming. El resultado final fue un 2-2 que llevó a Blooming a las semifinales, pero no sin un grave altercado que involucró a varios jugadores y cuerpos técnicos.
Desenfreno en el campo de juego
Después del pitazo final del árbitro Renán Castillo, las tensiones se desataron tras comentarios incendiarios de los jugadores y el cuerpo técnico de Blooming. Esto provocó la reacción de los futbolistas de Real Oruro, desatando una verdadera batalla campal.
Las imágenes que han circulado en redes sociales muestran al entrenador argentino Marcelo Robledo, quien dirige al Real Oruro, golpeándose con el kinesiólogo del equipo visitante. Durante el enfrentamiento, Robledo también sufrió una agresión por parte de un miembro del cuerpo técnico de Blooming.
Intervención policial y consecuencias
La situación se tornó incontrolable a tal punto que la policía tuvo que intervenir utilizando gases lacrimógenos, lo que afectó a jugadores de ambos equipos y contribuyó a un cierre tumultuoso de un torneo profesional. El diario La Patria hizo eco de las tensiones que llevaron a esta gresca, citando declaraciones provocativas de los integrantes de Blooming.
- Once jugadores fueron expulsados, con siete de Blooming y cuatro de Real Oruro.
- Robledo y el entrenador de Blooming, Mauricio Soria, también fueron sancionados.
- Otras seis expulsiones se sumaron de los asistentes técnicos y médicos de ambos equipos.
Todo esto llevó a que se reporten hasta 17 expulsiones en total. En el contexto de la pelea, un funcionario de logística de Blooming, Cristian Méndez, resultó herido con una fractura maxilofacial y fue hospitalizado.
Próximos pasos
El informe del árbitro será analizado por el Tribunal de Disciplina Deportiva de la Federación Boliviana de Fútbol, que deberá decidir las sanciones a imponer. No se descartan suspensiones severas para los jugadores involucrados, así como posibles castigos para el club Real Oruro, que podrían incluir jugar a puertas cerradas y multas económicas. Todo el ámbito del fútbol boliviano califica los incidentes de este partido como un escándalo que ha resonado internacionalmente.



















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