Una fusión única de velocidad y cultura
El skijoring se destaca como un deporte de invierno emocionante que combina la velocidad, el riesgo y el espectáculo, permitiendo a un esquiador deslizarse sobre la nieve mientras es remolcado por un caballo. Según reporta Popular Science, esta práctica tiene sus raíces en antiguas tradiciones europeas y ha llegado a transformarse en diversas variantes en América del Norte.
Diferencias entre los modelos europeo y norteamericano
Las modalidades de skijoring son marcadamente distintas según el continente. En Europa, el formato más clásico involucra a esquiadores que son remolcados por caballos sin jinete, compitiendo en un óvalo donde la velocidad es crucial.
Por otro lado, en el Oeste estadounidense, un jinete dirige al caballo mientras que el esquiador, atado a una cuerda de 10 metros, navega entre portones, realiza saltos y atrapa aros, alcanzando velocidades de hasta 64 km/h. Esta variante introduce obstáculos y requiere una coordinación precisa entre los tres participantes: el jinete, el esquiador y el caballo.
Técnica y dinámica en el skijoring
El skijoring se asemeja al esquí acuático en cuanto a la necesidad de equilibrio y impulso. Loren Zhimanskova, fundadora de Skijor International, comentó que la sensación es “similar a sentarse ligeramente hacia atrás, con las rodillas flexionadas y empleando fuerza de brazos y piernas para sostenerse”. A diferencia del esquí acuático, donde la velocidad depende del impulso constante, en el skijoring la velocidad está más relacionada con el ritmo y la fuerza del caballo, lo que permite al animal mover libremente y facilita los giros cerrados.
Historia y evolución del skijoring
Los orígenes del skijoring se remontan al uso tradicional de esquís por el pueblo sami en Escandinavia, donde se desplazaban sobre la nieve utilizando renos. Posteriormente, los ejércitos nórdicos adoptaron estas técnicas para mover tropas y suministros en invierno. Con el paso del tiempo, esta actividad se convirtió en una forma de entretenimiento en los Alpes y comenzó a ser reconocida como un deporte organizado a inicios del siglo XX, gracias al impulso del barón Pierre de Coubertin, quien propició su aparición como exhibición en los Juegos Olímpicos de Invierno de Chamonix 1924 y St. Moritz 1928.
La llegada a América transformó el skijoring, donde inicialmente los turistas estadounidenses que visitaban lugares como Mirror Lake en Lake Placid adoptaron el modelo europeo. Sin embargo, ciudades como Jackson, Steamboat y Banff comenzaron a modificar la tradición, incorporando obstáculos y un enfoque más comunitario, similar a la esencia de los rodeos.
Cultura, vestimenta y comunidad en el skijoring
Hoy en día, el skijoring continúa evolucionando, con eventos que incluyen variantes donde se utilizan perros, ponis, motos de nieve o incluso automóviles. A pesar de las innovaciones, la modalidad más tradicional sigue siendo la que involucra a un esquiador remolcado por un caballo en movimiento.
Organizaciones como SkijorCup y el circuito PRO Skijor trabajan para establecer criterios y sistemas de puntuación, al tiempo que buscan preservar la cultura del deporte y la seguridad de los caballos. En el Oeste estadounidense, el skijoring se caracteriza visualmente por atuendos que combinan el après-ski con la estética vaquera, destacando abrigos de piel, chaparreras y sombreros cowboy.
Kylee Nielson, una atleta competidora, describió este ambiente como “el Kentucky Derby, pero en la nieve y con un giro”, refiriéndose a su victoria reciente junto a Magnolia Neu en la División Femenina en un evento en Heber City, Utah.
La dinámica de equipo y el espíritu de comunidad
La colaboración en esta disciplina se fundamenta en el concepto de los tres latidos, donde el jinete, el esquiador y el caballo deben moverse en perfecta sincronía. Patrick Smith, un esquiador con experiencia, comentó que el skijoring es “jinete, esquiador y caballo” y enfatizó la importancia de esta conexión. Su esposa, Megan Smith, quien se unió al deporte recientemente, ha experimentado en concurso cómo un pequeño desajuste puede resultar en accidentes tanto para el caballo como para los esquiadores. A pesar de ello, subraya que el entorno de apoyo y la rápida colaboración son distintivos de la comunidad.
El retorno del skijoring como un evento olímpico parece poco probable. Zhimanskova indica que las diferencias entre estilos y la falta de una gobernanza centralizada hacen difícil una estandarización internacional. Sin embargo, continúan los esfuerzos por establecer criterios comunes, siempre defendiendo la independencia y el espíritu libre que definen a este deporte.
Más allá de la competencia, el skijoring ha cultivado un ambiente que celebra la solidaridad y el entusiasmo colectivo, creando un fuerte sentido de pertenencia. Participantes y espectadores coinciden en que el verdadero atractivo reside tanto en el desafío atlético como en el apoyo y la alegría que ofrece una comunidad inclusiva y positiva.




















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