Economía

El Gobierno cierra el año sin reactivar la economía a pesar de un dólar estable y una baja en las tasas

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Un cierre de año complicado para la economía

A pesar de la estabilidad del dólar y ciertos indicadores positivos en la actividad económica, el panorama al cierre del año es grave, con numerosos sectores en números rojos. Se espera un crecimiento anual del 4,5% por parte de consultoras privadas, impulsado en gran parte por el “efecto arrastre”, sin embargo, los economistas advierten que no hay señales claras de una reactivación económica en este último tramo del año.

Datos preocupantes en los indicadores económicos

De acuerdo a un informe de Econviews, 16 de 28 indicadores mostraron caídas entre octubre y noviembre en comparación con el trimestre anterior. La principal razón detrás de esta situación es que, mientras el sector externo creció gracias a las exportaciones, que aumentaron un 12,1%, muchos sectores experimentaron un retroceso significativo de hasta dos dígitos, afectando tanto la demanda como la inversión.

En este contexto, la industria y la construcción reportaron descensos trimestrales del 1,8% en octubre y del 3,2% en noviembre. Durante una reunión celebrada entre la UIA y Luis Caputo, se alertó sobre una actividad económica “amesetada”, caracterizada por una dinámica productiva heterogénea y una pérdida de 21.190 puestos de trabajo en los primeros nueve meses del año.

Un resumen de la situación económica

  • Presupuesto: media sanción
  • Actividad económica: +5,3% interanual
  • Crecimiento acumulado: 4,5% en los primeros 7 trimestres, el más alto en 20 años
  • Superávit comercial en noviembre: 2,500 millones de dólares, cuatro veces más de lo proyectado

La producción automotriz, uno de los sectores más activos de la industria, vio caer su producción en 4,5% en términos trimestrales en noviembre, mientras que el patentamiento descendió un 9%. Otros indicadores también mostraron caídas, como la faena vacuna, que retrocedió en 4,5%, y la venta de nafta con 2,1% menos en octubre. La recaudación del IVA-DGI también disminuyó en 5,4% en noviembre, encendiendo alertas sobre el consumo.

“Así como el tercer trimestre sorprendió positivamente, es probable que el cuarto trimestre muestre ajustes. Las importaciones ya anticipan esto, y las empresas se ven obligadas a ajustar sus perspectivas ante el nuevo modelo”, comentó Sebastián Menescaldi, director adjunto de EcoGo. Pese al descenso en el consumo y la pérdida de poder adquisitivo, la economía logró un crecimiento leve del 0,3% en el tercer trimestre y evitó caer en recesión, de acuerdo al INDEC. Sin embargo, las importaciones cayeron un 6,9% en noviembre, alcanzando el nivel más bajo del año, lo que impacta directamente en la actividad económica.

Claudio Caprarulo, director de Analytica, indicó que se prevé un PBI constante respecto al trimestre anterior, con un leve crecimiento en octubre, pero con perspectivas negativas para noviembre, donde el 80% de los indicadores cayó comparado al mes anterior. A pesar de esto, se pronostica que el PBI en 2025 superará el 4%.

Perspectivas de empleo y consumo

Los economistas consideran que gran parte del crecimiento de este año se debe a factores estadísticos, especialmente al comparar con un 2024 que estuvo marcado por la recesión debido a la inflación disparada por la devaluación y el ajuste fiscal y monetario. Además, el repunte en la primera parte de 2025 influye en estas cifras. Sin embargo, la recuperación heterogénea ha generado un impacto negativo en el empleo, ya que los sectores que están impulsando la actividad son menos demandantes de mano de obra (como el agro) o, en algunos casos, incrementan su producción con menos personal (como minería y finanzas), mientras los sectores que dependen de mano de obra siguen en contracción.

A pesar de la baja en la tasa de desempleo al 6,6% en el tercer trimestre, el 85% de los nuevos puestos de trabajo corresponden al avance del trabajo informal. Según LCG, la recuperación del PBI en 2025, tras la recesión de 2023-2024, no se traduce en una mayor creación de empleo, mientras que el empleo formal continúa ajustándose.

“Prevemos un cuarto trimestre débil, con datos poco prometedores en octubre y noviembre, y mantenemos una proyección de crecimiento del PBI de 4,5% en 2025 y 4,7% en 2026, sustentada en un buen desempeño del consumo y un incremento en la inversión, impulsada por el aumento de obras públicas y privadas”, afirmó un informe de Fernando Marull.

Tras octubre, el Gobierno comenzó a relajar el contexto monetario que había impuesto antes de las elecciones y redujo las tasas de interés. Aunque esto ha proporcionado algo de alivio financiero, los analistas advierten que seguirán las dinámicas “erráticas” en los últimos meses del año, y la industria concluirá el 2025 con una caída por tercer año consecutivo, según FIEL. La construcción, por su parte, se ha mantenido estancada durante más de un año y medio, y el presupuesto ahora contempla solo un 0,4% del PBI para obras públicas, inferior al 1,5% de 2023. “Ha dejado de caer, pero no ha crecido tampoco. La obra pública nacional seguirá con una inversión casi nula y la privada no mostrará un aumento significativo en los créditos hipotecarios, lo que nos deja sin perspectivas de un repunte”, comentaron fuentes de la cámara del sector.

Con una inversión que cayó drásticamente en el tercer trimestre y un consumo privado que apenas creció, los economistas son pesimistas en cuanto a que estos elementos puedan impulsar la actividad. “Las empresas están intentando adaptarse a un nuevo modelo y comienzan a implementar cambios estructurales que pueden resultar en una menor oferta de productos locales”, concluyó Menescaldi.

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