Una casa enigmática y luminosa
Desde el exterior, esta vivienda puede parecer una contradicción: carece de ventanas y parece querer ocultar lo que ocurre en su interior. Se trata de una caja blanca y compacta ubicada en un barrio privado, que en primera instancia podría dar la impresión de ser oscura y aislada. Sin embargo, al entrar, esta percepción se desmorona rápidamente. Situada en el country Haras del Sol en Pilar, al norte de Buenos Aires, la Casa López fue concebida en 2013 por el arquitecto Nicolás Pinto da Mota junto a su primer propietario. Con una superficie de 190 metros cuadrados, su diseño es tanto disruptivo como eficaz: desde el exterior, no hay rastro de ventanas, pero el interior se baña en una luz natural abundante.
Diseño ingenioso y elegante
Los espacios interiores están organizados alrededor de patios que permiten un flujo generoso de iluminación. El predominio del color blanco en todos los ambientes refuerza la sensación de amplitud y luminosidad. La cocina, también en blanco, destaca por un extractor cúbico hecho a medida, diseñado como una pieza escultórica en lugar de un simple artefacto funcional. En el jardín, una
pileta de grandes dimensiones complementa armoniosamente la arquitectura de la casa.
A pesar de su estética moderna, la Casa López no busca impresionar con extravagancias, optando por una elegancia contenida, casi minimalista. Este enfoque le valió ser reconocida con una mención en el Premio ARQ. FADEA de Arquitectura en 2018 y otra mención especial en la Bienal de Diseño FADU en 2017. Este proyecto marcó un antes y un después para el estudio Pinto da Mota-Falcón, fundado en 2006, que a partir de este diseño ha creado otras viviendas siguiendo el mismo principio: abrirse al interior y relacionarse con el entorno sin necesidad de exhibirse.
Otras obras destacadas
Una de las obras sucesivas que refleja este concepto es la Casa Newman, finalizada en 2018 y situada en un barrio cerrado de Benavídez. Con una extensión de 416 metros cuadrados, esta casa respeta el entorno natural y ha integrado los árboles preexistentes en su estructura. La distribución de patios, logias, galerías y terrazas elimina las fronteras entre el interior y el exterior, lo que no solo proporciona funcionalidad, sino que también ha sido galardonada. En 2018, ganó el primer premio en la Bienal Internacional de Arquitectura de Argentina BIA-AR y el segundo lugar en los premios ARQ. FADEA.
Otro ejemplo de esta línea arquitectónica es la Casa Esquina, edificada en 2017 en uno de los barrios más icónicos de Buenos Aires, Núñez. Con 280 metros cuadrados, esta vivienda aprovecha su ubicación en una esquina para crear un diálogo visual con el parque vecino desde sus terrazas. Su diseño, que opera como un monovolumen suave, enfatiza los espacios vacíos y su conexión sostenible con el entorno urbano, obteniendo el Premio CAPBA de Arquitectura en 2018, distinciones en la BIA-AR y el primer premio ARQ. FADEA Región CABA.
Una filosofía compartida
Las tres casas -López, Newman y Esquina- no solo son obra del mismo equipo creativo, sino que también comparten una filosofía común: vivir hacia el interior sin sacrificar la conexión con el entorno, integrar la luz sin depender de grandes ventanales y concebir el diseño mediante el vacío. Actualmente, Nicolás Pinto da Mota se desempeña como docente en la Facultad de Arquitectura de la UBA y como profesor invitado en la Universidad de San Pablo, Brasil. Su estudio continúa explorando nuevas formas de habitar, promoviendo una arquitectura que aboga por la introspección, la conexión sensible con el paisaje y el legado del diseño como herramienta de transformación.



















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