Una celebración inolvidable
La boda de Nicolás Cabré y Rocío Pardo se transformó en uno de los eventos más destacados de la temporada en el ámbito del espectáculo argentino. La pareja eligió el miércoles 3 de diciembre para dar un paso importante y formalizar su amor en una ceremonia civil. Posteriormente, el sábado, celebraron una fiesta especial rodeados de amigos y familiares en un entorno natural de Córdoba.
Un escenario de ensueño
El lugar seleccionado fue la Estancia Bosque Alegre, situada cerca de Villa Carlos Paz, donde los recién casados optaron por una celebración íntima, cargada de detalles exclusivos y con una atmósfera mágica. Las imágenes del evento pronto comenzaron a circular por las redes sociales, y entre ellas, un ritual inesperado capturó la atención de sus seguidores.
Un ritual significativo
El álbum que compartieron en Instagram se llenó rápidamente de imágenes que reflejaban abrazos, flores, sonrisas y momentos de complicidad entre los enamorados y sus seres queridos. Sin embargo, una de las fotografías destacadas mostraba a Nicolás y Rocío de pie, tomados de la mano, unidos por una soga trenzada en los colores verde y blanco. Esta imagen, tanto íntima como enigmática, generó una serie de preguntas entre los observadores.
- Una usuaria comentó: “El ritual de la foto, ¿alguien me lo explica?”
- A partir de esto, muchas personas se sumaron a la inquietud, lo que condujo a la aclaración: se trataba del handfasting, una antigua ceremonia celta también conocida como “atadura de manos”.
Un renacer de la tradición
El handfasting tiene sus raíces en los pueblos celtas y escoceses, y ha resurgido en las bodas contemporáneas. Este gesto representa un compromiso, una unión y un amor eterno. A diferencia de los rituales tradicionales occidentales, el handfasting tiene una dimensión espiritual y terrenal de gran significado: la soga que une las manos de los novios simboliza una promesa de unión que trasciende a nivel personal y espiritual.
Una seguidora en redes sociales explicó la esencia del ritual: “Es una consagración a la Madre Naturaleza. En una unión de pareja, se dedica este vínculo a la sabiduría de la Tierra, pidiendo que los elementos, Tierra, Agua, Fuego y Aire, sostengan, limpien, protejan y guíen su camino juntos. Se invoca también la protección de los ancestros de ambos linajes.” Esta decisión de la pareja no fue solamente estética o moderna, sino que incluyó un profundo mensaje de respeto hacia la tradición y una conexión con su herencia espiritual.
Momentos emotivos
A pesar de que la práctica del handfasting tuvo su apogeo en épocas antiguas, ha vuelto a cobrar fuerza en ceremonias que buscan una relación más intensa con la naturaleza y significados más profundos. Esto proporciona una alternativa simbólica al intercambio clásico de anillos.
El resto del álbum retrata la felicidad de la pareja en cada gesto y cada mirada durante la celebración. Las imágenes más entrañables muestran a Rufina, la hija de Nicolás, acompañando a su padre hasta el altar, en uno de los momentos más emotivos del día. El amor entre padre e hija, junto con la integración familiar, estuvo presente en cada paso de la celebración, agregando a la historia de la pareja un capítulo lleno de ternura y orgullo.
De esta manera, la boda de Cabré y Pardo no solo impactó por la presencia de figuras destacadas y la belleza del paisaje, sino por atreverse a fusionar lo mejor de la tradición con la modernidad, creando un día que quedará grabado en la memoria de todos los presentes como una auténtica unión de almas.




















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