Reflexiones sobre la situación económica actual
En octubre de 2024, al inicio de la luvia de dólares generada por el blanqueo, utilizamos un título similar para un artículo. Esto provocó un notable debate dentro del equipo económico, que no dudó en referirse a nosotros como “astrólogos” y “mandriles”. En aquel entonces sosteníamos: “Hoy la Argentina paga tasas de interés en pesos apenas superiores a la inflación marginal, respaldadas por el carry contra el dólar oficial y los financieros. Para mantener la dinámica financiera, es esencial que el riesgo país contin e7e disminuyendo a niveles que permitan la reapertura del crédito. La acumulación de vencimientos de deuda en pesos, medida en dólares, como resultado del carry trade, y la falta de reservas en el Banco Central, agravan el escenario de restricciones cambiarias. La salida no es evidente, especialmente sin establecer primero el equilibrio entre el dólar y la tasa de interés en una economía que no ha desarrollado un ancla alternativa al tipo de cambio y donde una parte significativa de los cambios en los precios relativos depende de un dólar que ha sido subvaluado”.
Desarrollo de los acontecimientos económicos
En esa época, el mercado enfocaba su atención en el compromiso del gobierno para la consolidación fiscal, sin considerar los intereses capitalizados (no registrados) de la deuda en pesos, además de observar la compra de dólares y las reservas. A su vez, se prestaba atención a las encuestas que mostraban una economía donde la inflación comenzaba a disminuir y la actividad empezaba a repuntar. Diez meses tras esos eventos y a tan solo 52 días de las elecciones de medio término, parece evidente que el Gobierno no formuló la pregunta correcta respecto al equilibrio entre el dólar y la tasa de interés necesaria para seguir utilizando el dólar como ancla sin restricciones, sin reservas y sin acceso al crédito que permita refinanciar los vencimientos en moneda extranjera. Igualmente, enfrenta una concentración significativa de los vencimientos de la deuda en pesos del Tesoro, de los cuales algunos ya habían sido remonetizados durante la celebración de un punto Anker.
- El Gobierno enfrentó el alto costo de presionar el programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), evitando la compra de dólares en meses donde la oferta era más alta.
- El descenso en el precio del dólar y en la curva de futuros durante mayo, junio y principios de julio aumentó la demanda de dólares.
- En julio, la formación de activos externos alcanzó la cifra de US$5400 millones.
Consecuencias y previsiones futuras
Desde mediados de abril, la acumulación ha llegado a US$14.700 millones, cifra comparable a la suma de los dos primeros desembolsos del FMI. De este total, solo US$3200 millones permanecen en los bancos, mientras que el resto ha salido del sistema. Sin cepo desde abril, la demanda de dólares financieros es satisfecha mayormente por dólares adquiridos en el mercado oficial por personas. El negocio, en efecto, favorece a aquellos que tienen acceso al dólar mayorista, permitiendo realizar operaciones populares, que se estima que explicaron al menos un 40% de la Formación de Activos Externos en julio. El mal cálculo en la programación de dólares y pesos, en un contexto electoral previsible, ha tenido serias repercusiones. Con el fin de la oferta elevada de dólares, el Gobierno intentó controlar su precio a través de un drástico apretón monetario. A través de esto, buscó intercambiar Lefis por encajes no remunerados para disminuir el costo fiscal asociado al aumento de las tasas de interés, aunque esto trajo consigo una exacerbación en los niveles de volatilidad de las tasas.
Es relevante destacar que, en el balance de los bancos, el riesgo del sector público se mantiene en niveles similares, a pesar de que hay una cambio en la composición. Si se pretende reducir el crédito, ya sea a través de tasas o cantidades, el efecto negativo sobre la morosidad y la actividad podría intensificarse. Actualmente, la tasa de interés de la deuda más corta sobrepasa el 70% TEA, más del doble que la tasa de inflación en el margen, mientras que el rendimiento de la deuda indexada al CER asciende cerca del 25%, en un contexto de riesgo país que se eleva a 900 puntos básicos.
Retos y escenarios futuros
Además, esta situación se ve agravada por intervenciones excesivas en el mercado de futuros y la reciente venta del Tesoro en el mercado oficial, registrando niveles por debajo de la banda superior. Los depósitos del Tesoro están en el entorno de US$2000 millones, incluyendo los de BCRA y Banco Nación, y se aproximan vencimientos de cupones de US$4800 millones en enero. Nuevamente, todo se vuelve crucial en este año electoral, pero hay riesgos significativos de retroalimentación negativa entre la política, lo financiero y lo económico, especialmente si surgen situaciones imprevistas, como las acusaciones de coimas en la compra de medicamentos para discapacitados, justo cuando el Congreso considera revertir el veto a la ley de financiamiento en discapacidad.


















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