Confesión sobre el reclutamiento de mercenarios
Griselda Ortiz, una ex oficial de la Policía Bonaerense, fue arrestada a fines del mes pasado tras ser acusada de reclutar mercenarios argentinos para participar en la guerra en Ucrania. En la actualidad, enfrenta cargos por sustracción y trata de personas agravada, aunque recientemente ha recuperado su libertad, según el procesamiento al que tuvo acceso la prensa.
El juez Juan Tomás Rodriguez Ponte, quien ahora preside el Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora, tomó la decisión el pasado martes. Anteriormente, la justicia había rechazado su excarcelación al considerar que representaba un riesgo de fuga. Ortiz había optado por no declarar en un principio, lo cual se consideró en su contra en el proceso.
Detalles de la operación
Su pareja, Jorge Alberto Otero, también ex policía y supuesto cómplice, sigue siendo buscado por las autoridades, con la hipótesis de que se haya refugiado en Brasil. Según el fallo, el juez determinó que Ortiz tiene un domicilio conocido en Tigre, donde fue arrestada, lo que evidencia su solidez en la comunidad.
- Las pruebas más significativas del caso, como el cuaderno de anotaciones de Ortiz, ya han sido producidas.
- El juez considera que el riesgo de que Ortiz interfiera con las víctimas es bajo.
Se les acusa de haber formado una “estructura organizada” para engañar y movilizar a personas en situación de vulnerabilidad con el fin de enviarlas al ejército ucraniano.
La legalidad del reclutamiento
Una pregunta que surge de este caso es: si el reclutamiento de mercenarios es legal en Ucrania, ¿por qué se les imputa trata de personas? El caso inició el 24 de marzo, cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria interceptó a cuatro pasajeros sospechosos en un vuelo hacia Estambul. Se pretendía que viajaban a realizar labores de reconstrucción, sin embargo, la realidad era muy diferente, ya que se dirigían al frente de combate en Kiev.
La historia de Ortiz como mercenaria
Ortiz, apodada “Grischu“, relató que se había dado de baja voluntaria de la policía en junio de 2025 con el objetivo de unirse a la causa en Ucrania, inspirada por su pareja. No obstante, el grupo al que deseaba unirse no admitía a mujeres, lo que la llevó a buscar ayuda.
“Yo busqué por las páginas de internet. Esta gente me mandaba números para ponerme en contacto con personas en Ucrania”, confesó Ortiz. Para financiar su viaje, incluso tomó un préstamo y vendió un automóvil. Posteriormente, firmó un contrato de tres años con la opción de dejar el servicio a los seis meses.
Reclutamiento y denuncia
Los entrenamientos de los mercenarios se llevaron a cabo en Kropyvnytskyi, a 300 kilómetros de Kiev, y tras un ataque, ambos resultaron heridos. Durante su estancia, se casaron en un hospital local y luego regresaron a Argentina, donde comenzó a recibir consultas de otros ex policías interesados en unirse a la causa. Por esto, creó perfiles en Instagram y TikTok para fomentar el reclutamiento.
La ex oficial afirmó que su comunicación con los interesados se realizaba a través de la aplicación Signal para evitar ser detectados por la inteligencia rusa. Varios medios ya habían comenzado a difundir sus nombres y rostros, complicando aún más su situación.
Ortiz también admitió haber recibido invitaciones y pasajes de un comandante colombiano conocido como “Wolf“. A pesar de reconocer su participación en varios aspectos del reclutamiento, negó haber recibido dinero por este servicio.
El juez Rodríguez Ponte le ha prohibido a Ortiz salir del país y acercarse a las víctimas, imponiéndole, además, un embargo de $20 millones.




















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