Convocatoria al diálogo por parte del presidente
El presidente Rodrigo Paz ha realizado una “última convocatoria” al líder de la Federación Departamental de Trabajadores Campesinos Túpac Katari, Vicente Salazar, para establecer una mesa de diálogo después de 27 días de bloqueos y protestas que han sacudido al país. “Quiero reiterar, vuelvo a invitar por última vez, porque venimos meses invitando, y le mandaré una carta al señor Vicente Salazar. Hoy lo espero, a la hora que él quiera”, expresó el mandatario durante su intervención en el Consejo Económico y Social.
Situación actual en Bolivia
Paz subrayó que el Gobierno está dispuesto a dialogar con los sectores movilizados y hizo un llamado a detener las acciones de presión que afectan predominantemente a La Paz y El Alto. “No hay que bloquear, hay que dialogar”, añadió.
La organización Túpac Katari, con una fuerte base aymara, es una de las agrupaciones campesinas e indígenas más influyentes en Bolivia. Recientemente ha emergido como uno de los principales motores de las protestas contra el presidente Paz, en un contexto marcado por la crisis económica, la inflación y el descontento hacia las reformas del Gobierno. Salazar afirma que sus bases han sido “rebasadas” por el malestar social y ha exigido la renuncia del presidente, además de rechazar cualquier intento de diálogo con el Ejecutivo.
Crisis económica y el llamado a la acción
Vicente Salazar se ha alineado políticamente con el bloque “evista”, apoyando el sector leal al expresidente Evo Morales. Esta asociación se basa en coincidencias de intereses políticos y sociales. En su discurso, Paz enfatizó: “El país necesita orden y esto está llegando al límite (…) El tiempo se acaba. Convocamos al diálogo”.
- El martes por la noche, el Congreso eliminó una norma que limitaba al presidente para decretar estados de excepción.
- Paz avisó que el que intente desestabilizar la nación se enfrentará a este gobierno y a la fuerza de la Constitución.
El impacto de las manifestaciones
A pesar de los llamados al diálogo, las manifestaciones continúan. El miércoles, durante el Día de la Madre, miles de campesinos indígenas, la mayoría mujeres, marcharon en La Paz. Marta Poma Luque, una de las manifestantes, afirmó: “No tenemos miedo a morir. Vamos a dar nuestras vidas por defender (…) ya le hemos dicho al gobierno que alisten sus maletas y que se vaya”.
Este evento se unió a una huelga de choferes que paralizó parcialmente el transporte público. Además, alrededor de 200 maestros también se manifestaron en La Paz esa noche.
Efectos económicos severos
La Paz y El Alto se han convertido en el epicentro de las protestas, lo que ha generado escasez de alimentos, medicinas y combustible. En otras regiones como Oruro, Potosí y Cochabamba, las protestas son menos intensas.
Según el presidente, el costo económico de la situación asciende a unos 600 millones de dólares en un país que enfrenta una grave crisis desde 2023, con reservas de dólares agotadas y una inflación cercana al 14%. Paz afirmó: “Es peor que el covid”, en alusión a la escasez de productos y el aumento de precios.
Como parte de sus esfuerzos para disminuir la tensión, Paz anunció que reducirá a la mitad su salario, una medida simbólica debido a que su ingreso mensual es de 3.448 dólares. Sin embargo, esta acción no tuvo impacto en la continuación de las manifestaciones.




















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