La influencia de la naturaleza en el bienestar humano
Aspirar el aroma de flores frescas ayuda a calmar los nervios, tocar madera puede disminuir la presión arterial, y simplemente contemplar la naturaleza estimula la actividad cerebral. Estudios indican que 90 minutos de caminata en entornos naturales tienen efectos sobresalientes en el bienestar físico y emocional. Visitar un parque ya no es solo un pasatiempo, sino que se ha convertido en una necesidad biológica respaldada por la ciencia.
Poetas y pensadores a lo largo de la historia han elogiado esta conexión con el entorno natural. Por ejemplo, Wordsworth enfatizó la belleza del campo en su obra, mientras que Octavio Paz reflejó la belleza del viento y el aire en movimiento. El célebre Henry David Thoreau, conocido como el filósofo de los bosques, vivió solo en la naturaleza durante dos años y documentó su experiencia en su famoso ensayo Walden, donde reflexionaba sobre la profunda influencia que la naturaleza tenía en el alma humana. “No puede haber una melancolía realmente negra para el que vive en medio de la naturaleza y goza de sus sentidos”, afirmaba Thoreau.
Estudios recientes sobre los efectos de la naturaleza
No obstante, la idea de que la naturaleza beneficia nuestra salud y nuestro bienestar mental ha tenido que superar un camino lleno de prejuicios. A pesar de ser consideradas en un tiempo como pseudociencias, las intuiciones sobre el poder curativo de la naturaleza ahora son confirmadas por estudios científicos rigurosos que demuestran cambios cuantificables en la actividad cerebral, el estrés y la atención. Estos efectos positivos pueden ser conseguidos a través de interacciones físicas con la naturaleza o, en menor medida, mediante imágenes o vídeos.
- Un estudio publicado este año en Neuroscience and Biobehavioral Reviews analizó 108 estudios de varias universidades, incluidas la Universidad de Sussex y la Universidad de Oxford.
- Se encontró que bastan entre ocho y quince minutos al aire libre para que se comiencen a notar sus efectos beneficiosos.
- Caminar en un entorno natural, comparado con un entorno urbano, reduce el pensamiento rumiativo y promueve creatividad.
Estos hallazgos están transformando nuestra comprensión de cómo interactuar con nuestro entorno puede mejorar nuestra salud mental y emocional. En particular, se demostró que los patrones cerebrales durante la exposición a la naturaleza son similares a los que se observan en personas que meditan, haciendo de la naturaleza un regulador natural del sistema nervioso.
La perspectiva de la bióloga Kathy Willis
La bióloga inglesa Kathy Willis, catedrática de biodiversidad en la Universidad de Oxford y autora de Las bondades de la naturaleza, ha sido un pilar en el estudio de la relación entre la biodiversidad y la salud humana. Con casi 30 años de investigación, considera crucial entender cómo la interacción con la naturaleza afecta nuestra salud mental y física. En sus investigaciones ha abordado cómo los sentidos como la vista, el olfato y el tacto influyen en el bienestar.
Kathy también señala el impacto de la biodiversidad en la salud. Uno de sus estudios más destacados reveló que los pacientes operados de vesícula que podían ver árboles se recuperaban más rápidamente que aquellos que miraban una pared. Esto, junto con otros resultados científicos, establece que la mera presencia de plantas tiene un efecto positivo en la salud general de los enfermos.
Las innovaciones de Japón en cuanto a la salud y la naturaleza han sido pioneras, especialmente a través de los shinrin-yoku, o baños de bosque, que se comenzaron a practicar en los años 80 y que ahora forman parte de tratamientos médicos reconocidos. La evidencia muestra que solo 15 minutos en un bosque pueden reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, en un 16%.
Conclusiones sobre el contacto con la naturaleza
Los beneficios del contacto con la naturaleza no sólo se limitan a la salud física sino que también afectan directamente nuestra salud mental. En un entorno más verde, se ha observado que la incidencia de trastornos mentales disminuye. Por otro lado, existe cada vez más evidencia sobre cómo el sonido de la naturaleza, como el canto de los pájaros o el murmullo de arroyos, ayuda a la recuperación del estrés.
La pedagoga española Heike Freire también destaca la importancia de educar a los niños en contacto con la naturaleza, argumentando que fortalece su vínculo con el entorno y les ayuda a desarrollarse de manera más saludable. El autor Richard Louv apoya esta idea en su obra El último niño en el bosque, señalando que la falta de contacto con el mundo natural contribuye a los altos niveles de estrés, ansiedad y depresión en niños y adolescentes.
Vivimos en un mundo donde la naturaleza está al alcance de nuestra mano como un verdadero medicamento, accesible y lleno de beneficios. Como lo expresaba Walt Whitman, “La naturaleza me nutre, me arrulla de la manera más necesaria… mi espíritu cuerdo está aquí tan cerca de la paz como puede estar, todo es paz aquí”.




















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