El evento estelar posterior a los Oscar
Se dice que hay una celebración que se ha vuelto casi tan importante para las celebridades como los propios premios Oscar: la fiesta posterior organizada por Vanity Fair. Este evento ha tenido lugar durante más de 30 años, y es tan exclusivo que incluso artistas de la magnitud de Madonna o Michael Jackson han tenido que hacer cola para ingresar. Para quienes intentan acceder, ni siquiera la compañía de alguien conocido, como Courtney Love, garantiza el acceso si no están en la lista de invitados.
Memorias de celebraidades
Aprovechando que este domingo se celebrarán los tan esperados Oscar, la revista ha recopilado numerosos testimonios y anécdotas sobre esta tradición que inició Irving Swifty Lazar, un prolífico agente de talentos de Hollywood, y continuó Graydon Carter, editor de la revista entre 1992 y 2017. Un relato destacado es el de Carter, quien recuerda: “Courtney Love se acercó a mí y me dijo: ‘Gray, Gray, tienes que dejar entrar a mi manager'”. La respuesta de Carter añadió un toque de humor: “Le dije: ‘¿Por qué?’. Y ella contestó: ‘Él tiene mi dinero, las llaves de mi coche y mis drogas'”.
Inicios humildes
Carter también reflexiona sobre la creación de estas fiestas: “El primer año lo hicimos muy pequeño porque temía que fracasáramos. Pero teníamos invitados fascinantes: Mick Jagger, David Hockney, Billy Wilder, Nancy Reagan y Betsy Bloomingdale. Al inicio, los asistentes solo comían hamburguesas de In-N-Out mientras disfrutaban de la entrega de premios”.
Un ambiente único
La escritora Fran Lebowitz comentó acerca de la extravagancia del evento, recordando que todos se vestían con trajes lujosos para una noche de televisión. La actriz Kelly Lynch destaca que en una de esas fiestas vio a Nicole Kidman con un vestido que valía su peso en oro, disfrutando de unos snacks simples.
Para Lindsay Lohan, la experiencia fue como una fiesta universitaria: “Llegué con un vestido largo blanco de Versace y estaba muy nerviosa de que se arruinara, así que me cambié en el baño”. Otra anécdota encantadora la brinda Anjelica Huston, quien rememora momentos divertidos mientras creaban esculturas con pan en compañía de otros artistas.
Una experiencia inolvidable
La diseñadora Diane von Fürstenberg describe el evento como “la fantasía de Grayson hecha realidad”, donde sentirse “elegido” era la norma. Este sentimiento resuena con Tom Ford, quien recuerda haber estado al lado de Nicole Kidman en uno de sus más famosos vestidos verdes.
Monica Lewinsky, al recibir su invitación, dijo que no podía rechazarla, ya que significaba un nuevo capítulo en su vida pública. En estas fiestas, se pueden presenciar momentos icónicos, desde Tom Cruise charlando con Fran Drescher, hasta Madonna hablando con Brad Pitt justo después de su ruptura con Gwyneth Paltrow.
Un legado de exclusividad
El origen de esta legendaria fiesta se remonta a Irving Swifty Lazar, apodado por su capacidad de cerrar tratos con un simple apretón de manos. Su evento se iniciaba como una cena entre amigos, pero pronto fue solicitado por celebridades de todo calibre, convirtiéndose en imprescindible si no se estaba en la lista. Tras el fallecimiento de Lazar en 1993, Vanity Fair tomó las riendas de la organización, haciendo que este after se estableciera como un cierre esencial para la temporada de premios en Hollywood.




















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