Anne Hathaway marca la pauta para el estreno
Con el inminente lanzamiento de El diablo se viste a la moda 2, Anne Hathaway ha comenzado a establecer el tono del evento, destacando que esta vez, el estilo no se limitará a la pantalla. Dos décadas después de su debut como Andy Sachs, la actriz hizo hincapié en que desea que el estreno sea mucho más que una simple salida al cine: quiere que la audiencia se vista a la altura de la ocasión.
Un llamado a vestir elegante
“Estoy esperando que todo el mundo se arregle y vaya al cine”, comentó Hathaway en una reciente entrevista con Vogue. Agregó que su fantasía es que los espectadores escojan atuendos que Miranda Priestly aprobaría sin reservas. “Espero que la gente recuerde lo divertido que fue usar hot pink e ir a ver Barbie. Me encantaría que todos se pongan su outfit más Miranda-approved y simplemente la pasen bien”, expresó.
Una experiencia cultural renovada
Esta sugerencia de Hathaway tiene un propósito claro. Busca recuperar ese ambiente de evento cultural que algunos estrenos recientes han logrado reavivar, donde la experiencia comienza mucho antes de sentarse en la butaca. En su perspectiva, asistir al cine debería ser una oportunidad para jugar con la moda, exagerar y compartir momentos con otros fans.
Expectativas para la secuela
El entusiasmo por la secuela refuerza este espíritu festivo. Antes de su estreno, El diablo se viste a la moda 2 ya ha alcanzado récords de interés y conversación en línea: el tráiler fue visto más de 222 millones de veces en sus primeras 24 horas, colocándose en el top 10 de los avances más vistos de la historia, un listado que ha sido dominado por películas de superhéroes.
Además, este segundo tráiler se convierte en el más visto de la historia de 20th Century Studios. La expectativa es elevada, no solo por el regreso de personajes memorables, sino también por el resurgimiento de la moda como un elemento central de la narrativa. Se espera saber si esta anticipación se traduce en una gran taquilla mundial tras su estreno programado para el 30 de abril.
Si se cumple el deseo de Anne Hathaway, el estreno podría transformarse en una pasarela improvisada, repleta de tacos, abrigos llamativos, siluetas imponentes y esa actitud inconfundible que Miranda Priestly estableció como norma. Al parecer, esta vez, el dress code no será opcional.




















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