La posición de Argentina en el dominio del inglés
Argentina se destaca en los rankings internacionales en cuanto a la competencia en el idioma inglés, liderando en América Latina y ocupando un lugar privilegiado a nivel mundial al ser catalogada con un nivel “alto”. A pesar de esta posición, existe una realidad preocupante: el inglés enseñado en el sistema educativo no satisface las demandas actuales del mercado laboral.
Una brecha que limita oportunidades
Esta situación genera una brecha silente que restringe tanto las oportunidades individuales como el potencial económico del país. Formalmente, la enseñanza del inglés está presente en la educación secundaria, donde más del 80% de los estudiantes reciben clases. No obstante, en la educación primaria, el acceso disminuye considerablemente y la desigualdad se acrecienta: en el sector privado, la mayoría de los alumnos comienza a estudiar inglés desde pequeños, mientras que en la educación pública menos de la mitad tiene un contacto sistemático con el idioma.
- Se observan diferencias significativas entre provincias.
- No existe un estándar nacional claro sobre cuándo, cómo y para qué se enseña inglés.
Diferencias entre el inglés académico y el inglés laboral
El desafío no se limita a la cobertura educativa, sino también al enfoque de las clases. El inglés impartido en las escuelas está enfocado principalmente en aprobar materias y exámenes, centrándose en aspectos como gramática, traducción y comprensión de textos. En contraposición, el inglés requerido en el ámbito laboral demanda habilidades completamente distintas, tales como comunicación efectiva, negociar, liderar reuniones, tomar decisiones bajo presión y adaptarse a diversos contextos culturales. Estas dos lógicas actualmente no se interrelacionan.
La creciente demanda del inglés en el mercado laboral
El sector empresarial avanza a un ritmo acelerado en comparación con la formación académica. Cada vez más compañías consideran el dominio del inglés como un requisito fundamental para acceder a un puesto, en lugar de ser visto como una ventaja. En América Latina, una proporción creciente de ofertas laborales requiere explícitamente este idioma, especialmente en campos como:
- Tecnología
- Finanzas
- Consultoría
- Comercio exterior
- Servicios profesionales
Según datos recientes, quienes dominan el inglés tienen acceso a salarios más altos, mayores posibilidades de ascenso y más opciones para trabajar de manera remota. En ciertos países de la región, los profesionales bilingües pueden llegar a ganar hasta un 30% más que aquellos que no dominan el idioma.
Las consecuencias del sistema educativo actual
Sin embargo, el sistema educativo sigue formando egresados que “entienden” inglés, pero que no saben utilizarlo en la práctica. Se generan profesionales altamente capacitados que enfrentan dificultades para participar en reuniones internacionales, presentar proyectos o negociar con clientes extranjeros. Esta limitación puede no reflejarse en los títulos académicos, pero se manifiesta en la práctica, operando como un techo invisible para el desarrollo profesional.
Impacto macroeconómico y la necesidad de un cambio
Además, esta brecha tiene repercusiones a nivel macroeconómico. La exportación de servicios basados en el conocimiento, uno de los sectores con mayor potencial para generar ingresos, depende directamente de la habilidad para comunicarse en inglés. Si el idioma se convierte en una barrera, el país pierde competitividad frente a economías emergentes que han logrado armonizar educación, mercado laboral y capacitación en idiomas.
Cerrar esta brecha implica repensar el enfoque de la enseñanza del inglés. No se trata simplemente de aumentar los años de estudio, sino de enfocar el aprendizaje con un propósito diferente. La meta debe ser transitar del inglés académico al inglés funcional. Mientras esto no se logre, seguiremos formando profesionales listos para el aula, pero no para el dinámico mundo laboral.


















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